EL CAIRO.- El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) de Egipto descartó ayer que vaya a aplazar las elecciones legislativas que comienzan el lunes y que se desarrollarán en varias fases hasta enero, y pidió disculpas por los muertos tras los incidentes en la plaza Tahrir, de El Cairo, emblema de las protestas de principios de año que derivaron en el derrocamiento del entonces presidente, Hosni Mubarak.
"El CSFA presenta su pesar y sus profundas disculpas por las muertes de mártires entre los leales hijos de Egipto durante los últimos acontecimientos", se expresó en un comunicado oficial difundido a través de la red social Facebook. Asimismo, el Ejército "ofrece sus condolencias a las familias de los mártires en todo el país", ya que también hubo represión en Alejandría, en Suez, en Ismailiya, en Marsa Matruh y en Luxor, entre otras ciudades.
Investigación
El ministro de Sanidad, Amr Helmy, reconoció el uso de munición de plomo, y de cartuchos y balas de goma contra los manifestantes en El Cairo, tras visitar varios hospitales que están tratando a los heridos en las protestas. La Fiscalía está investigando el origen de los disparos mortales.
Helmy anunció que se formó un comité de expertos para examinar el tipo de gas lacrimógeno utilizado por las fuerzas de seguridad y su grado de toxicidad, aunque aclaró que eran de fabricación estadounidense. El funcionario descartó el uso de agentes nerviosos por la Policía. "Los síntomas de mareo y desmayos son causados por los gases lacrimógenos", dijo.
Traspaso en junio
Los generales que asumieron el poder en febrero explicaron, en una rueda de prensa conjunta con la comisión electoral, que quieren entregar lo más rápido posible la responsabilidad al Gobierno civil que sea elegido en las urnas.
Por este motivo, se mantiene el calendario electoral a pesar de las sangrientas protestas de los últimos cinco días, que ayer decayeron en intensidad y en cantidad de manifestantes.
"No habrá ninguna postergación de las elecciones; se celebrará en fecha con todas sus etapas programadas", aseveró el general Mamdouh Shaheen.
De este modo, rechazaron la exigencia de miles de manifestantes de que renuncien de inmediato (señalaron que ese potencial hecho equivaldría a una "traición a la confianza del pueblo") y se traspase el poder a una administración civil. Expresamente, el general Mukhtar el Mallah afirmó: "no cederemos el poder por el hecho de que haya una multitud que canta consignas; estar en el poder no es una bendición sino una maldición, porque es una responsabilidad muy grande".
Al mantener el calendario, se establece que en junio próximo se elegirá al nuevo Presidente en comicios directos, quien ejercerá el poder tras un rediseño de la Constitución nacional.
Las autoridades aseguraron que la Policía tiene la capacidad para proteger los locales electorales y que hay suficientes responsables electorales para supervisar las urnas. Los egipcios que viven en el extranjero podrán votar por primera vez, en los consulados y embajadas de su país.
Mientras se desarrolle el proceso electoral, el consejo militar busca un primer ministro que asuma la jefatura del Gobierno hasta la sucesión democrática, por la renuncia de todo el gabinete tras los violentos incidentes, que causaron la muerte de 38 manifestantes.
Inusual calma
Si bien todavía hay varios miles de manifestantes en la plaza, la situación se mostró ayer en una inusual calma. Algunos activistas gritaban consignas contra el presidente del consejo, el mariscal Mohammed Hussein Tantawi (ex ministro de Defensa de Mubarak), y coreaban "Ni partido, ni Hermanos Musulmanes, los hombres de verdad están en la plaza". (Especial-Télam-DPA-AFP-Reuters)
Llamado a una "última oportunidad"
Los principales grupos políticos convocaron para hoy a la llamada "última oportunidad" para desalojar a los militares del poder. El objetivo es movilizar en una marcha a 1 millón de egipcios tras los rezos rituales de los viernes, en demanda de la transferencia inmediata del Gobierno a autoridades civiles consensuadas para una gestión de salvación nacional. Las manifestaciones parecen haber polarizado a la ciudadanía, alcanzada por el estancamiento económico que ha agudizado la pobreza. (Especial-DPA)